Tras los pasos del bandolero

Entre todos los secretos que esconde la comarca malagueña de la Axarquía, uno de los más atractivos para los amantes de la historia y los románticos entusiastas del folklore andaluz, es toda esa red de caminos rurales que conectan los pueblos entre las Sierras de Tejada y Alhama y que fueron en su día recorridos por los audaces y temibles bandoleros.

Héroes para muchos, criminales según otros. Estos ilustres personajes, ensalzados por la cultura popular, imponían su ley en los caminos de la sierra y asaltaban a los viajeros para exigirles una compensación por transitar las veredas. La literatura romántica, proyectó hacia el futuro la imagen edulcorada de forajidos como ‘el Bizco de El Borge’ y Luis Candelas, ambos originarios de la Axarquía, o el temido José María ‘el Tempranillo’, natural de Córdoba pero que también terminó cometiendo sus fechorías por las sierras malagueñas, gobernando a su antojo los caminos entre el Boquete de Zafarraya y el Puerto de Alazores.

Por suerte, de todo aquello hace ya más de dos siglos y, lo que un día fue refugio de bandidos y cuatreros, es hoy en día una apacible comarca salpicada de magníficos pueblos que abrazan al visitante con excelsa hospitalidad. Se trata de villas serenas, llenas de luz y aire limpio, en las que el tiempo se rige por el ritmo de una conversación o la frecuencia con la que se llena un vaso de vino.

Las localidades de Alfarnate, Riogordo, Casabermeja y Alfarnatejo ponen a disposición del viajero una aventura través del tiempo. Alfarnate y Alfarnatejo, situados a más de novecientos metros de altura, dominan la comarca conocida como ‘los Pirineos del sur’. Desde allí se pueden divisar los imponentes tajos de Gomer y Doña Ana y los cerros del Gallo y el Vilo. Una parada obligatoria es la Antigua Venta de Alfarnate, un lugar que permanece ajeno al paso del tiempo y que en su día sirvió de escondite a bandoleros como Luis Candelas. En este bello paraje podremos el viajero podrá encontrar todo un museo dedicado a los bandoleros de la Axarquía.

Una parada en Riogordo supone un interesante alto en el camino que nos servirá como excusa para degustar un exquisito plato de caracoles. Un delicioso aporte de calorías necesario para continuar nuestro viaje hacia Casabermeja. Una villa cargada de historia y llena de monumentos y fiestas populares, como el Festival del Cante Grande, que se celebra cada año en el tercer sábado del mes de julio.

6 mayo, 2012

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