Un Puente Nuevo, de belleza soñada para Ronda

Se presenta como una de las estampas más famosas de España, el Puente Nuevo de Ronda, un arco de piedra que parece sujetar las dos mitades en las que el río Guadalevín, parte a esta ciudad malagueña en dos. Hay que desafiar al vértigo, porque el conocido popularmente, como el Tajo de Ronda, tiene una caída de casi cien metros desde el lecho del río.

Con estas características naturales, es de obligado cumplimiento darse media vuelta y admirarlo en toda su plenitud. La primera construcción de este monumento data del siglo XVIII, concretamente finalizó en 1735, pero seis años más tarde se derrumbó, provocando la muerte de más de 50 personas. Así, las obras se retomaron en 1751 y no fue hasta 42 años después como se dieron por completadas. José Martín de Aldehuela fue el responsable de la construcción.

El trabajo empleada en ella, ha hecho que resista, en perfectas condiciones, al paso del tiempo, gracias a que la base de la construcción son sillares realizados con la piedra extraída del mismo fondo de la garganta del Tajo, de ahí que su color se mimetice con el de las paredes del barranco.

En la actualidad, la imagen que ofrece el puente es una mezcla de solidez y agilidad, gracias al espacio abierto de los arcos. Un detalle principalmente destacable es que la mayoría de las personas piensa que este es el único puente de Ronda, pero no es cierto, ya que aún está en servicio el antiguo puente árabe, eso sí de mucha menor relevancia que Puente Nuevo.

3 diciembre, 2012

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