La playa de Maro

La Costa del Sol es un enclave internacionalmente conocido por la idoneidad de su clima y quienes conocen la provincia de Málaga saben que su principal atractivo turístico son sus extraordinarias playas. Las hay de todo tipo: playas urbanas situadas a escasos metros del centro de las ciudades, playas que gozan de los mejores equipamientos y servicios y playas paradisiacas escondidas en los rincones más abruptos del litoral.

En ese último capítulo, el de las playas de ensueño de difícil acceso donde reinan la calma y el sosiego, sobresale una cala entre todas las que salpican el litoral malagueño. Se trata de la playa de Maro, un oasis de arenas finas y oscuras que en sus apenas 500 metros de largo y 20 de ancho cuenta con todo lo necesario para gozar de un espléndido día de playa en la forma en la que lo harían los habitantes de una isla desierta.

Si bien es cierto que podemos aproximarnos en coche, para acceder a este paraíso tendremos que sortear una serie de caminos que discurren por acantilados rocosos de belleza sublime. Una vez que hayamos elegido el sitio en el que plantar nuestra tumbona, no tendremos más que dejar que el sol nos bañe con sus rayos dorados para que de tanto en tanto podamos aliviar el sofocante calor sumergiéndonos en las aguas cristalinas azul turquesa de la playa de Maro.

Allí no hay quioscos de helados, ni hamacas o sombrillas que alquilar, ni masajistas o vendedores ambulantes, en la playa de Maro no hay más que sol, arena, un paisaje natural extraordinariamente bello, uno de los pocos fondos marinos que conservan vigorosamente su diversidad y un aroma embriagador a salitre que hará las delicias de los amantes del turismo más sano y relajante.

18 julio, 2012

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