De la Axarquía al Poniente Granadino por la Puerta Verde

El senderismo constituye una de las actividades turísticas más sanas y gratificantes para los amantes de la naturaleza y el deporte. En la provincia de Málaga, gracias a su imponente orografía y a la amabilidad de su clima, existen multitud de rutas acondicionadas para la práctica del senderismo que nos conducen a experiencias extraordinarias a través de un entorno natural privilegiado y la singular riqueza cultural de sus pueblos.

Tal es el caso de la ruta conocida como Puerta Verde, ubicada en el Sureste de la provincia malagueña, que parte desde el mismo casco urbano de Torrox y concluye adentrándose en pleno Parque Natural de Sierra Tejada, Almijara y Alhama. Se trata, por tanto, de una apasionante ruta protagonizada por un espectacular marco natural pero también cargada de un acusado componente histórico y cultural, ya que conecta el corazón de la comarca de la Axarquía, bastión inexpugnable de los mudéjares, con las fértiles tierras de Alhama en el poniente granadino.

El recorrido se articula en dos etapas. La primera comienza en el casco urbano de la localidad de Torrox y discurre a través  de un paisaje agrícola de vegetación hortofrutícola con un relieve suave. A lo largo de este tramo inicial pueden admirarse las edificaciones propias de la arquitectura de la Axarquía, así como sus árboles frutales autóctonos, propios del clima tropical, como el chirimoyo o el aguacate.

La segunda etapa esta protagonizada por la orografía abrupta y exigente de la Sierra de Tejada, Almijara y Alhama. El recorrido se realiza por las laderas de la sierra, a través de pistas forestales con desniveles acusados rodeados por un espectacular paisaje de matorral mediterráneo salpicado de especies arbóreas como el pino carrasco.

La ruta, que ofrece también la posibilidad de ser recorrida en bicicleta, concluye en pleno corazón de la Sierra de Tejada, Almijara y Alhama, en lo más alto de un pico desde el que se domina todo el valle con una espectacular vista panorámica. Sentado en esta impresionante atalaya natural, el senderista podrá hacer balance de los casi 20 kilómetros recorridos, en los que habrá salvado un desnivel de más de 1.000 metros, y sentirse orgulloso.

30 abril, 2012

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